FRASE DEL DIA

FRASE DEL DIA: "Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo"

lunes, 18 de octubre de 2010

LOS 33 MINEROS RESCATADOS

Muchos sentimientos encontrados ante la magnitud de lo que hace 5 días se vivía en Copiapó, en el desierto Chileno. 

33 vidas estaban a punto de nacer del centro de la tierra y como dice en un texto que compartiré más abajo, la naturaleza ayudó a que estas vidas nazcan, por que alli no se buscaba lucrar con la naturaleza sino se buscaba salvar vidas y así se logró el objetivo.

La labor de la prensa fue fundamental, más de 700 periodistas de todo el mundo se encontraban en el campamento esperanza, formando parte de esas 24 horas que hicieron historia y que quedaran grabadas en ma mente de las personas que tuvimos la oportunidad de ver.

Dicen que fue la programación más vista en mucho tiempo y ni que decir al momento que salía el polémico Jonhy Barrios, el minero Nº 21 que tenía una esposa y dos amantes!!!. Una de las cuales fue la encargada de recibirlo. Ahora dicen que le ofrecieron hacer una propaganda de salud sexual, podes pio creer???.

Muchas felicidades al pueblo Chileno por el rescate y por hacer lo imposible por devolver la vida a estas familias. Esperemos que las autoridades se pongan las pilas y tengan en cuenta las condiciones infrahumanas a las que están expuestos trabajadores humildes como los hoy héroes de Copiapó. 

***

"Treinta y tres cruces que no fueron"

Por HERNÁN RIVERA LETELIER* ESCRITOR Y EX MINERO CHILENO

Primero fueron las carpas solitarias de los familiares. Llegaron a la mina con banderas, con santitos, con velas de duelo, con fotografías de los padres, de los esposos, de los hermanos, de los hijos enterrados allá abajo. Mientras comenzaba el rescate allí se quedaron, día y noche, rezando, llorando, blasfemando, exigiendo justicia, soportando el viento y el tierral inclemente, el calor durante el día y el frío atigrado de la noche. Y cuando todo hacía suponer que el drama terminaría como siempre, que allí, sobre la mina convertida en fosa común, iban a aflorar 33 cruces de animitas, iguales a las cientos que se alzan a lo largo del desierto chileno, sube desde las profundidades el mensaje que estremece a todos: los hombres están vivos.
Fue el comienzo de un espectáculo de espejismo. Como en un desfile de feria comenzó a llegar una muchedumbre que alborotó la tranquilidad del desierto: payasos de semáforos, predicadores evangélicos, actrices de telenovelas, millonarios excéntricos repartiendo millones como embelecos, modelos, humoristas, políticos, presentadores de televisión y miles de periodistas de los más lejanos países del mundo. Y de la noche a la mañana, en medio de un gran desorden y confusión de lenguas, apareció un pueblo de Babel con una población de más de tres mil personas.
La historia del desierto de Atacama está coronada de tragedias (como una larga muralla coronada de vidrios rotos). Huelgas interminables, marchas de hambre, accidentes fatales, mineros ametrallados y cañoneados a mansalva en masacres inconcebibles. Todo esto a causa de una larga data de injusticias laborales, sociales y morales en contra del minero, injusticias que, pese a los años y a ríos de promesas políticas, se han conservado inalterables, como agrias momias atacameñas. Se dice Desierto de Atacama y se entiende drama, explotación y muerte.
Por eso ya era hora de que se viviera una epopeya con final feliz . Ya era hora de que la tierra, regada tanto tiempo por la sangre, el sudor y las lágrimas de los mineros, devolviera verdores desde su vientre, devolviera frutos de vida. Aquí sangre, sudor y lágrimas no es una frase vulgar. Yo que viví cuarenta y cinco años en este desierto, que trabajé en las minas a rajo abierto –sólo dos veces y por muy corto tiempo lo hice en minas subterráneas-, lo puedo decir fehacientemente: el desierto está regado de sangre, sudor y lágrimas. El rescate de los 33 mineros de Copiapó, además de un triunfo de la tecnología, se alza desde este desierto como una lección de vida. Una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida. Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida.
Y brotó vida, 33 chorros inmensos . Y a los estallidos de aplausos y abrazos y risas mojadas de lágrimas de la muchedumbre en la mina, y del júbilo de campanas y sirenas de las ciudades del país, se sumó la alegría emocionada del mundo entero. Eramos todos seres humanos conmovidos hasta los tuétanos. Porque a medida que cada uno de los mineros iba subiendo, saliendo, renaciendo desde las entrañas de la tierra, cada uno de nosotros lo sentía como emergiendo desde el fondo de su propio pecho. Fue la celebración total de la vida. Ya lo he dicho: el desierto está poblado de cruces, testimonios mudos de muerte y desolación. Hagamos por lo tanto de este lugar un homenaje a la vida. No construyamos otro monolito, que son superfluos; no levantemos un monumento, que hay demasiados; no erijamos un santuario, que ya hay los suficientes. Echemos a volar la imaginación y creemos algo que manifieste a toda la raza humana. Yo propongo un Elogio de la vida.
Un mensaje para los 33: que les sea leve el alud de luces, cámaras y flashes que se les viene encima. Es cierto que sobrevivieron a esa larga temporada en el infierno, pero al fin y al cabo era un infierno conocido para ellos. Lo que se les viene ahora, compañeros, es un infierno completamente inexplorado por ustedes: el infierno del espectáculo, el alienante infierno de los set de televisión . Una sola cosa les digo, paisitas, aférrense a su familia, no la suelten, no la pierdan de vista, no la malogren, aférrense como se aferraron a la cápsula que los sacó del hoyo. Es la única manera de sobrevivir a ese aluvión mediático que se les viene encima. Se los dice un minero que algo sabe de esta vaina.
*Ganó el Premio Novela de Alfaguara 2010 por El arte de la resurrección. Reside en Antofagasta.

Extraído de Clarín.com

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